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Melany Letelier, La Pequeña Gigante

Mi motivación para jugar al fútbol es por mis padres, mi papá y mi mamá siempre me llevaban a la cancha, ambos me incentivaron y me apoyaron en mi pasión.

“En mi cuadra, siempre tuve amigos hombres, nunca mujeres, y ellos jugaban al fútbol, así que me adapté”

El fútbol es el deporte más popular del mundo. Alrededor de 4 mil millones de personas lo practican. Para que tengamos una idea, en todo el planeta hay aproximadamente unos 7 mil millones de habitantes. Es decir que más de la mitad del mundo practica fútbol ya sea de manera profesional o amateur.


De esos 4 mil millones, supongamos que la mitad sueña con dedicarse a dicho deporte. Entre esos 2 mil millones, algunos tienen talento, otros no. Y sólo un puñado llegará a las grandes ligas.


¿Te parecen cifras imposibles de mesurar? Visto así, es fácil perder el entusiasmo. Pues bien, ahora imaginemos que eres una mujer apasionada por el fútbol. ¿A cuánto se reducen tus chances de ser una deportista profesional? Lamentablemente son muy pocas, muchas menos que si eres hombre. Es decir que, si para un hombre ya es difícil ser un futbolista, para una mujer es casi imposible. Pero la clave está en la palabra “casi”, porque, como suele decirse, nada es imposible. Si no pregúntenle a Melany Letelier, una adolescente de 18 años, que vive en Antofagasta, Chile, y que juega al fútbol desde pequeña. Y que pese a todos los pronósticos, hoy en día triunfa en el equipo femenino de los pumas de Antofagasta y forma parte de la Selección femenina sub-20.


Aunque se sigue considerando un deporte masculino, el fútbol femenino es actualmente más fuerte que nunca. En Estados Unidos y gran parte de Europa, por ejemplo, es un deporte que practican tanto hombres como mujeres. Pero en el resto del mundo, el fútbol femenino es todavía visto como un deporte “inferior”.

Sin embargo, para Melany eso nunca fue un obstáculo. Desde pequeña que juega al fútbol con sus amigos del barrio, por lo que patear un balón siempre le resultó lo mas natural del mundo.


En mi cuadra”, nos dice Melany en una entrevista, “siempre tuve amigos hombres, nunca mujeres, y ellos jugaban al fútbol, así que me adapté”.

Para los hombres el fútbol es una de las opciones lógicas al momento de practicar un deporte.

Melany en Santiago Amengual (Fundado por sus padres)

Los padres impulsan a sus hijos para que se desarrollen como futbolistas y quizás, en algún momento, lleguen a dedicarse por completo al deporte.


Sin embargo, para las mujeres es totalmente diferente. Ellas, se supone, deberían jugar con muñecas, interesarse por los vestidos, o en todo caso practicar un deporte más adecuado para ellas: el hockey o el tenis, por nombrar algunos. Pero lo cierto es que no hay nada de natural en esa elección. El fútbol, lo quieran o no, es un deporte apasionante para mujeres y para hombres. Y si ellas no llegaron nunca a desenvolverse, es porque los hombres se adueñaron de la cultura futbolística.


Melany, recordando el pasado y con ojos brillantes y llenos de orgullo, nos contó que, por suerte, cuenta con un padre que la incentivó y la apoyó siempre en su pasión por el fútbol:

“Mi motivación para jugar al fútbol es por mis padres... Mi papá y mi mamá siempre me llevaban a la cancha, ambos me incentivaron y me apoyaron en mi pasión.”

Con la ayuda de sus padres, Melany pudo desarrollar su carrera en el fútbol, y con gran determinación y entrenamiento duro llegó nada menos que a la Selección femenina del fútbol nacional.

Melany y su primer entrenador (luego de su padre)

Pero el camino no fue fácil, en sus comienzos, jugó en el Club Deportivo Ormazabal y el Deportivo Liceo e incluso cuando ningún equipo la quería en sus filas, por ser mujer, sus propios padres fundaron un club para que ella pudiera jugar: el Santiago Amengual. Increíble pero real. El ímpetu de los padres de Melany, los llevaron a formar un club, hoy extinto, para que hija tuviera un equipo.



Gracias a eso, hoy esta talentosa delantera chilena vive un momento de sueño. La convocatoria a la Selección fue para ella una experiencia “única e inolvidable”, aunque confiesa que al principio le costó adaptarse a sus nuevas compañeras y al cuerpo técnico, pero sabe que esto forma parte del juego y lo toma solamente como una defensa a la que tiene que driblar.


Ahora, llena de confianza y con más sueños, no piensa detenerse hasta jugar en el exterior. “Quiero salir de Chile y probar en España o en Estados Unidos”, dice. Y a pesar de haber tenidos ofertas de equipos grandes del país, ella se lo toma con mesura y cree que la clave para el éxito es el trabajo duro y estar acompañada de su familia.


Así que, si eres una mujer adolescente y estás leyendo esto, debes saber que Melany abrió el camino para que muchas otras jugadoras de la región pueden jugar al fútbol tal como lo hacen los varones. El secreto, según Melany, está en “esforzarse y entrenar, porque cada niño tiene un sueño que, con perseverancia, en algún momento se va a cumplir”.

"Sueño Cumplido"

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